Cómo mejorar nuestra expresión oral

Cómo mejorar nuestra expresión oral

A lo largo de estos años en Visual MS hemos realizado diferentes cursos y formaciones para aprender mejorar nuestra expresión oral y queríamos compartir con vosotros lo que hemos aprendido al respecto.

Lenguaje corporal

El lenguaje corporal juega un papel fundamental en nuestra comunicación, aunque no se trata de una comunicación verbal. Aprender a controlar cómo nuestro cuerpo se presenta y reacciona frente a otras personas, así como conocer qué estamos comunicando de manera implícita, nos ayudará a mejorar nuestro lenguaje corporal, que complementa al verbal.

  • sonrisa = alegría
  • ceño fruncido = enfado
  • llevar la cabeza hacia adelante = sí
  • mover la cabeza de uno a otro lado = no
  • mostrar los dientes = hostilidad
  • mentira = llevar la mano o los dedos a la boca, frotarse un ojo o tirarse del cuello de la camisa
  • manos enlazadas (con sus 3 variantes) = frustración, hostilidad
  • manos en ojiva hacia arriba (cuando habla), hacia abajo (cuando escucha) = seguridad, saberlo todo
  • agarrarse la muñeca detrás de la espalda = autoridad, superioridad, acto de arrojo
  • agarrarse el brazo detrás de la espalda = hay que controlarse, nerviosidad
  • el pulgar que señala a otra persona = desprecio
  • frotarse la oreja = no querer escuchar una reprimenda o crítica
  • rascarse el cuello, el índice derecho rasca debajo de la oreja o el costado del cuello = duda
  • dedos en la boca = inseguridad
  • golpeteo de dedos en la mesa o de pies en el suelo = impaciencia
  • la cabeza apoyada en la mano = aburrimiento
  • mano cerrada con índice hacia arriba, apoyada en la mejilla = interés, evaluación
  • con el índice sobre la mejilla y el pulgar aguanta la barbilla = crítica
  • acariciarse la barbilla = tomar una decisión
  • quitarse las gafas al hablar y ponérselas cuando se escucha = orden en la conversación
  • agarrarse las manos = inseguridad frente al público, en reunión
  • un brazo cruza sobre el pecho para tomar al otro brazo o tocarlo = barrera disimulada, inseguridad
  • tomarse los gemelos, o tomar el bolso, flores, vaso con las dos manos = nervios
  • parapetarse detrás de un portón, puerta, escritorio, sentarse en una silla al revés = inseguridad
  • cabeza hacia arriba inmóvil = actitud neutral respecto de lo que se está escuchando
  • cabeza inclinada hacia un costado = interés
  • cabeza hacia abajo = actitud negativa, opuesta
  • pupila dilatada = entusiasmo
  • pupila contraída = actitud negativa
  • mirada a los ojos = honestidad, verdadera comunicación
  • mirada a los ojos permanente con pupilas dilatadas = se ve atraído y produce simpatía
  • mirada a los ojos permanente con pupilas contraídas = actitud desafiante
  • mirada a los ojos y a la frente = negocios, seriedad

Preparando la voz

Para hacer uso de nuestra expresión oral, evidentemente tenemos que hablar. Pero antes de comenzar a hacerlo, debemos asegurarnos que nuestra voz está preparada para ello.

Hay dos ejercicios muy sencillos para primera hora de la mañana, cuando aún no se nos ha despertado la boca o antes de hablar en público –nótese que una reunión, interna o externa, también es hablar en público–:

  • Abrir la boca a tope durante 20 segundos nos ayudará a relajar la mandíbula.
  • Decir una por una las vocales, dejando salir el aire hasta el final: inspiramos, y expiramos diciendo «aaaaaaaaaaaaaaaaa» hasta que se acabe el aire, volvemos a tomar aire y lo vamos soltando diciendo «eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee» y así hasta la ‘u’.

No se debe carraspear, es malo para la garganta. Si estos nos ocurre, debemos beber agua tibia, nunca fría.

La dicción

Antes de aprender cómo escribir una novela, es necesario garantizar que no se cometen faltas de ortografía. En la oratoria pasa lo mismo, antes de abordar el arte de hablar, se debe dominar la pronunciación o dicción.

Es común pecar de optimismo y pensar que pronunciamos perfectamente el español, pero en muchos casos no es así, por lo que es probable que nos llevaremos alguna sorpresa si nos evalúa un experto en la materia.

Vamos a ver los errores de pronunciación más frecuentes en castellano y cómo deben realizarse:

  • Se dice «acabado» y no «acabao», lo mismo con «cansado» y otras palabras terminadas en «ado».
  • Se pronuncia «Madrid» y no «Madrí» , ni «Madrit» y mucho menos «Madriz», lo mismo con «Valladolid» y otras palabras acabadas en «id».
  • Se debe decir «huevo» y no «güevo».
  • Se dice «agujero» y no «abujero».
  • La «x» se pronuncia como «s» o como «gs»: por ejemplo «estasis» o «esponer» y no como «ks»: «eksito» y «sintaksis» estarían mal pronunciadas.
  • Debemos pronunciar «veintitrés», no «ventitrés» y se dice «Joaquín» y no «Juaquín».
  • No seamos vagos: se dice «para», «todo», «nada», «hasta» y no «pa», «to», «na» y «ta».
  • No juntemos palabras: debemos pronunciar separadamente «de esta» y no decir «desta», «que el» y no «quel».

En castellano hay combinaciones de sonidos difíciles:

  • Sonido «r» después de «s». Ejemplo: «Las rosas», hay que hacer la «s» muy suave.
  • Sonido «c» antes de «t»: «correcto», debe ser un sonido suave, sin forzarlo, no debemos decir «correkto».
  • Aviso especial a gallegos: en gallego se unen palabras que en castellano no. Es fácil que se nos contagie esa fonética. Ejemplo: «Todos los», en gallego es «todolos», pero en castellano se debe pronunciar perfectamente separado y con la «s» de «todos los».

Ejercicios para pronunciar mejor:

  • Leer, en voz alta, muchos trabalenguas.
  • Estar unos minutos al día con un boli en la boca y forzarnos a hablar con él de la manera más clara posible.

La voz sobre el texto

Habitualmente en los cursos de expresión oral, este punto se trabaja a diario, es una de las acciones principales que debemos realizar para mejorar.

Da igual el texto que tengamos que comunicar, lo importante es la intención, es decir, emoción, que le damos con nuestra voz.

La voz es aire sonoro, es una herramienta que podemos manejar para comunicar de muchas formas un mismo texto. Voy a poner un ejemplo:

– ¿Te molesta que te llamen «cabrón»?
– Depende del tono… si me lo dice un amigo, sonará como una broma, casi un piropo… si me lo dice un macarra por la calle… seguro que no me gusta.

Cualquier texto se transforma al leerlo.

Casi todos tendemos a leer los textos de forma lineal, plana, sin pausas, sin emoción, sin entonación… sin llegar al público. Debemos «aplicar emoción» a nuestro texto.

Cuando escuchas a un buen narrador llegas a «ver» lo que está describiendo. Ese es el secreto de la buena comunicación.

Por ejemplo, el texto:

No veo conveniente que volvamos a vernos.

Seguramente lo acabas de leer de forma plana, monótona, aburrida, incapaz de captar la atención de nadie.

Intenta decir la misma frase con tono enfadado. Luego con tono irónico. Luego, seductor.

Si no lo has conseguido, prueba un truco: piensa (sin llegar a decirla) alguna palabra en la que te puedas apoyar para después seguir con el tono adecuado.

Por ejemplo, para decirlo con tono enfadado:

[¡joder!] No veo conveniente que volvamos a vernos
(Pensaremos en la interjección «¡joder!» pero no llegaremos a pronunciarla)

Para tono irónico:

[pobrecillo] No veo conveniente que volvamos a vernos

Para tono seductor:

[El nombre de alguien que te atrae] No veo conveniente que volvamos a vernos

Es muy importante este punto; si no, seguirás creyendo que comunicas correctamente.

como mejorar nuestra expresion oral audiencia

Cómo hipnotizar a la audiencia

Ahora que el titular ha captado vuestra atención vamos a explicar cómo desarrollar un buen discurso, último punto clave para una correcta comunicación oral.

Igual que se puede programar un ordenador con código, se puede influir en las personas a través de la comunicación.

Veamos algunas reglas para «programar personas»:

Actitud objetiva

Se debe evitar la actitud subjetiva, en la cual el orador se instala en su propio mundo espiritual y habla desde él, a la espera de su comprensión y aceptación.

Debemos adoptar una actitud objetiva, gracias a la cual como oradores pensaremos y viviremos en el mundo de los oyentes, hablaremos en su lenguaje, comunicando el mensaje que la gente ansía y les ofreceremos un panorama acorde con sus necesidades.

Esto se puede articular mediante cuatro metodologías psicológicas diferentes, conocidas como fenómenos:

  • De la descarga: cuando el orador habla por el público, lo que este desearía decir.
  • Del contagio: cuando el orador entusiasma a ciertos oyentes o grupos aislados para que se vaya contagiando al resto paulatinamente. Se logra difundiendo nuestro estado anímico a través de los matices de nuestra voz, como vimos en el punto anterior.
  • De la persuasión: utilizando un lenguaje concreto, popular e imaginativo, sobre temas interesantes –la naturaleza, los animales, el dinero, historias populares, dramas, acción–, el orador invade paulatinamente la atención del público. Se utilizan planteamientos ordenados que se relacionan entre sí, que confluyen en una idea central.
  • De la autoridad: viene determinado por tres situaciones:
    • El orador frente al público, se reviste de cierta superioridad gratuita, al suponerse que el ejercicio de la palabra pública encierra un dominio particular de los temas y de las personas.
    • Una personalidad con mérito propio o por delegación de atribuciones, provoca en el público reacción de disminución.
    • Una auténtica superioridad del orador que genera una relación o actitud de dependencia real del auditorio.

      Esta solo será efectiva cuando el orador sea realmente un líder y siempre y cuando no se desmienta en los hechos posteriores.

Tipos de público

Reunión (hasta 20-30 personas)

Los asistentes a una reunión o presentación suponen una entidad psicológica y social con características propias, diferentes de las del individuo considerado en forma aislada.

  • Normalmente disponen una actitud paciente, gentil y esperanzada hacia el orador.
  • Tomarán una de las tres posibles respuestas: aceptación, rechazo o indiferencia.
  • Se resisten a cambiar de opinión. Para conseguir que el público cambie de opinión deben utilizarse ejemplos.
  • Sus motivaciones básicas son las que tienden a favorecer su vida y felicidad, y en tal sentido, deforma las ideas o hechos que le son desfavorables hacia un sentido favorable.
  • El público es emotivo, es decir, priva el sentimiento sobre la razón.
  • Para que el público sea atraído, el orador debe introducirse en su mundo psíquico y desde allí reconducirlo.

Masa o multitud (más de 20-30 personas)

La masa es una entidad psico-social con características diferentes de las del público u oyentes de una reunión o presentación de 20-30 personas.

  • Normalmente es despreciativa. Orgullosa por su número, frente al orador aislado.
  • También es emotiva. No se la convence con la razón, sino con palabras estereotipadas que son de gran efecto convencional.
  • No es crítica. Admite en bloque toda la doctrina y todo el programa, cuando es ganada por el sentimiento.

Elaboración del discurso

La elaboración del discurso se lleva a cabo mediante tres etapas:

  1. Invención: búsqueda y elección de los pensamientos. Se obtienen ideas a través de: cultura, lectura, observación de la realidad, reflexión e imaginación.
  2. Composición: orden y desarrollo de los pensamientos. Debe poseer:
    • Unidad, según un plan.
    • Variedad, para evitar la monotonía.
    • Movimiento, sucesión de pensamientos hacia el fin.
  3. Elocución: la expresión de esos pensamientos mediante las palabras apropiadas.

Partes del discurso

Igualmente la estructura del discurso se divide en tres pares diferenciadas:

  1. Introducción. Requiere simpatía, sencillez, cordialidad, claridad, despertar interés, al terminarla, pausa. Hay cuatro tipos de introducción:
    • Ex abrupto: «¿hasta cuando abusarán de nuestra paciencia…?».
    • Directo (de cátedra) : «Según las estadísticas…».
    • Por insinuación (suave, progresiva): «hace un año aplaudíamos… hoy vemos que…».
    • Solemne (pomposo): «En la vida hay dos caminos: uno lleva a la verdad, el otro a la felicidad…».
  2. Cuerpo. Requiere:
    • Unidad: todo relacionado.
    • Orden: despliegue natural de ideas o «hilo conductor».
    • Progresión: paso a paso hasta el nudo del asunto, para dar luego la solución final.
  3. Conclusión. Evitar las formas estereotipadas. Hacer una pausa previa a la frase final. Puede ser:
    • Exhortación a seguir la idea explicada.
    • Anécdota o frase de buen humor.
    • Gradación descendente de pensamientos o sentimientos.
    • Ex abrupto.
    • Hay cuatro que suelen sugerirse, que yo personalmente no recomiendo: resumen de lo dicho, retorno a la introducción, expresión de cortesía hacia el público o una cita poética o en prosa.

La voz

Cuando nos dirigimos a una audiencia nuestra voz debe tener:

  • Resistencia
  • Claridad
  • Alcance: si el salón es grande, poner la cabeza con la boca hacia la última fila.
  • Velocidad: inversamente proporcional al público.
  • Entonación: en íntima relación con la intencionalidad y los sentimientos.

Los gestos

Por último y como veíamos al principio, no podemos dejar de lado nuestra expresión corporal, nuestra comunicación no verbal:

  • Evitar los extremos: ni moverse como un animal enjaulado, ni permanecer inmóvil como una estatua.
  • Transmitir la personalidad a través del lenguaje de la ornamentación y de los gestos, que deben ser espontáneos.
  • Principios generales:
    • Naturalidad.
    • Pureza del movimiento.
    • Variedad.
    • Utilidad
    • Amplitud del movimiento directamente proporcional al público.

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