Diseño y estrategia

Diseño y estrategia

No hace muchos años los empresarios solamente usaban el «diseño», aplicado a su empresa, con una función esencialmente estilística. Unos ejemplos de ello podrían ser:

  • «Poner» el logotipo «bonito» sin tener en cuenta la estrategia de la empresa, la competencia, el naming o el público al que va destinada la marca.
  • Usar un color y un estilo de mobiliario para la oficina con el desfasado argumento arquetípico de «a mí me gusta», sin tener en cuenta la identidad visual, la estrategia empresarial o las funciones a realizar en ese espacio.
  • Diseñar webs presenciales llenas de animaciones en tecnologías desfasadas, muchos o pocos colores y letras grandes o pequeñas –según gustos–, sin tener en cuenta al usuario y la usabilidad, el SEO o la repercusión en la imagen de marca.

Hoy en día, por desgracia, algunos de estos ejemplos siguen vigentes, pero afortunadamente las cosas están empezando a cambiar poco a poco en las empresas, que están comenzando a darse cuenta de lo mucho que puede aportar el diseño, sin comillas, en el marco empresarial.

La extrema competencia, el nivel de información y la exigencia de los consumidores y usuarios, hacen que el listón esté cada vez más alto y los productos y servicios que las empresas fabrican y desarrollan deban estar a la altura, si realmente se quiere sobrevivir.

Reflexión y debate

Creo que se hace necesario reformular lo que significa Diseño para tener una definición que nos sirva de punto de partida.

Si tuviera que escoger una de las múltiples definiciones de la palabra diseño como proceso, me quedaría con la que Charles Eames respondió en una entrevista en 1970 y que decía lo siguiente:

«El diseño es un plan para disponer elementos de la mejor forma posible para alcanzar un fin especifico»

Charles Eames

Esta definición de Eames, se podría desmenuzar y amplificar con los siguientes matices, que he extraído del libro «Diseño Rentable» de Xenia Viladás:

  • Tiene un componente clave de creatividad.
  • Sigue una metodología precisa.
  • Es fruto de una decisión consciente y no del azar o la costumbre.
  • Da respuestas, explícitas o latentes, a necesidades de las personas.
  • Se propone alcanzar unos objetivos fijados, que se establecen en el briefing.
  • Debe ceñirse a unos determinados grados de libertad, en términos presupuestarios, temporalidad, etc.
  • Alcanza unos resultados que tienen que poder evaluarse según lo establecido en el encargo (briefing)

Después de todo esto y leyendo el título del post, imagino que ya os haréis una idea de por donde voy.

Para mí el diseño estratégico no es otra cosa que integrar el proceso de diseño, con todos sus descriptores, vectores y definiciones, en la táctica empresarial, de tal manera que se pueda obtener un resultado rentable y un producto o servicio más honesto y competitivo.

por Dani Costas

Responsable del Valor Diseño en Visual MS